domingo, 24 de octubre de 2010

Duda

La inspiración que floreció, acaba de caer. Acaba de ser puesta a un lado por el mal pensamiento de la historia criminal, bohemia y terrorífica que invade mis pensamientos. Aquella que me aqueja y atormenta con mi futuro, con mis propuestas que me doy a mi mismo, con los malos hábitos a los que estaré expuesto y me dejaré caer donde algún día, no muy lejano, escuchar mi nombre… no en un reporte, noticiero, entre otros… sino, más bien, en la soledad que se convierte en la ama de llaves de la gran mansión donde mi mente está alojada.

Quiero dejar de lado, por un corto tiempo, escribir utopías, porque me estoy comportando como un iluso o, más bien, estoy haciendo el papel de ello. Quiero explotar la otra habilidad que me retuerce y que me pide surgir, que me causa pesadillas, que me hace asustar y me hace morir en sueños.

jueves, 14 de octubre de 2010

Belleza

Déjame halagarte por lo bien que te ves este día. No pienses que sólo este día sino por este y los demás días, por que siempre te ves bien pero hoy impones tu presencia entre todas las bellezas. Simplemente, eres la maravilla de las que desfilan en las pasarelas.

No tengo miedo de hablarte, de bromearte o de joderte. Es algo simple, se minimiza la timidez y aumenta la extroversión. Puede ser que esto es consecuencia de una adrenalina amorosa, aquella que no para hasta conseguir algo. No puedo calmar la aceleración de los latidos de mi corazón sino, mas bien, hacerlos más fuertes y más rápidos como un carro de la Formula 1.

Las ideas no dejan de brotar de mi cabeza. Muchas ideas en una sola pieza. ¿Cabe la posibilidad de poder llegar a ser algo?  No lo sé… El tiempo lo dirá. El tiempo es el gran sabio que escoge momentos inoportunos para hacerse sentir, momentos en el que su víctima o su público se distrae para dar un golpe, una bofetada o una patada. Pero que no decir del amor, que también es otro sabio. Lo único que hace es hacer demostraciones de afecto entre dos personas y que llega, en algunas circunstancias, a herir, sufrir y morir.

Ahora me vale madre el tiempo y el amor, quiero verte y decirte lo mucho que me muero por estar contigo, belleza de mujer.

sábado, 9 de octubre de 2010

Incorrespondidos

“¿Te gusta?”, preguntó ella. “No, más bien me fascina, me encanta”, respondió él. “¿Si? Tú me encantas, alucina” dijo ella. “Me retuerce el estómago como el cursi dicho que tengo mariposas en la barriga. Ah, tú también me fascinas”, le contestó él. “Contigo es estar como en el cielo, alucina”, le volvió a decir ella. “Y yo creo que contigo San Pedro puede abrirme fácilmente las puertas del cielo. Además, Dios puede perdonarme todos mis pecados y hacerme sentar a su derecha tan solo diciendo tu bendito nombre”, respondió él.

El amor que había muerto entre los dos cerca de tres años, parecía volver haber florecido de nuevo. La adrenalina amorosa volvía al lugar de los hechos. Él era una copia o ridiculez de escritor y ella una chica que no tenía buena suerte con el amor. Él era una de esas personas que cuando le gustaba una chica se volvía idiota hasta llegar al punto de no hablarles; en cambio, ella solía dar todo por amor, pero los chicos con que ella había estado, parecía no haberla correspondido. Todo volvió a nacer un frio día de octubre, el ambiente perfecto para escribir y para poder mandarse directas de amor.

“Aww, pero que amor eres, amor. Te amo, te amo, te amo, te amo…” le dijo ella. A lo que él le respondió: “Y tú, ¿Qué creación eres? Dulzura. Yo te adoro, pequeña.” Ella le contestó: “Oye, te he extrañado demasiado, no sabes cuanto.” Parecía que el tiempo los volvería a juntar, la pasión de ambos volvía a florecer. No había nada que los detenga hasta ese momento. “Yo también te recontra extraño, amor. Es como decir que tú estas en la Tierra y yo en Marte. Pareciera que estamos alejados de años luz. Eres mi Edén” – decía él. A lo que ella le respondía: “Qué hermoso que eres.”

Los minutos transcurrían alrededor de ellos, por que para los dos, el tiempo se había detenido. Si hubieran estado cara a cara, estas palabras se hubieran ido al diablo y hubieran sido reemplazados por un beso muy largo. Él se sentía otra persona, no era el mismo que unas horas antes había sido. Sus pulsaciones aumentaban, su amor también, sus sentidos se volvían uno y tenían como significado la palabra amor. Ella sentía lo mismo, no paraba de pasar por su mente la palabra “Amor”, aquella palabra que le había hecho pasar lindos momentos como, también, desagradables recuerdos. Estaban en distintos lugares pero unidos por el sentimiento desmesurado que es el Amor.

“Tú, ¿Qué reina eres? Creo que eres Cenicienta, princesa” –decía él. “Y tú, mi príncipe que se roba mi zapatito de cristal”, respondía ella. “¿Sabes por qué me lo robo?”, le preguntó él. “¿Por qué?”, preguntó ella. “Lo robo porque quiero verte y lo haría infinidad de veces” -le dijo él. Ella, atrapada por el antiguo sentimiento que había renacido, le respondió: “Aww, es lo más hermoso que alguien me ha dicho. Enserio, es lo más hermoso. Te amo.”

Luego de unos minutos, ella le dijo: “Necesito verte.” A lo que él le respondió con esta frase: “Y yo necesito sentirte.” “No sabes como me haces sentir cuando estoy a tu lado, amor” –le dijo ella. “Pues es un misterio que todos no saben a excepción de mi persona. Nadie de los demás sabe resolverlo. Sólo yo puedo aclarecer eso” –le respondió él. “Entonces, ¿por qué desperdiciamos tres años?” –ella le preguntó. “No lo sé. Eso lo sabe el de arriba, pregúntale a él. Tal vez quiso que a más lejanía haya más amor”, él le contestó. Luego de eso, él ya no respondió, a pesar de que ella seguía escribiendo. ¿Se habrá quedado dormido?, pensó ella. Le llamó a su móvil pero estaba apagado tan apagado como el fuego que encendía la pasión de su corazón. Ella trató de todas las maneras de volver a verlo pero ninguna estrategia funcionó.

Un día después, ella fue a la casa de él y se dio con la sorpresa de que él había desaparecido. Ella lo odió por el resto de su vida. No se sabe que es lo que ocurrió. Nunca apareció. Nunca se supo nada de él, ni su propia madre sabía. Algunos insinúan que aun se aman. Otros piensan lo contrario. Un anciano afirmó que lo vio tomar un vuelo para Italia donde ahora pertenece a uno de los altos cargos del Clero, cosa que aún no está corroborada.  Simplemente los únicos que saben esa verdad es él y ella. Y hasta donde sé, es que él tiene una tarjeta de amor de ella que aun se niega a destruir. Un lindo recuerdo de una maravillosa persona que él una vez quiso.

martes, 5 de octubre de 2010

Atracción

Ella fue como un imán para mis ojos que poco a poco fue penetrando en mi memoria y en mi corazón. Corazón que hasta ahora no olvida el día en que la conocí; en que con estos ojos pardos observaba cada paso que ella daba, cada mirada que daba a su alrededor, cada movimiento de labios que daba y cada alerta que su nextel daba.

Puedo recordar perfectamente el lugar, la hora, las personas, la música y muchas cosas más, pero lamentablemente no olvido lo que quise que sucediera. Es así, a veces perdemos y otras veces ganamos. O, simplemente, perdemos la oportunidad que se nos presenta en el camino. Pero si tengo una última oportunidad no la desperdiciaré; venceré mis temores y daré el gran salto, seré la persona que nadie conoce hasta ahora. El que está atrapado por una persona de sentimientos fríos.

Podré escalar montañas, caminar por desiertos para verte si quiera una vez más y poder hacer un pacto que acabe con este dolor; dolor que crece cada día más y más.

lunes, 4 de octubre de 2010

Marea

Son cosas que mi cuerpo, o sea, mi “yo” va sufriendo y tratando de acomodarse. Pero mi “mi” va coleccionando. ¿Cómo puedo llamarte? ¿Ada? ¿Azuquítar? ¿Miel? No creo que aceptes ningún sobrenombre, pues tus nombres son más que perfectos para aceptar estos alias que no te llegan ni a los talones.

Te soy sincero, soy malo en los poemas, no suelen agradarme, pero hago el intento de conquistarte de esta manera. La manera del escribidor principiante. El que se aloja en la literatura para cautivar, para gustar y para hacerse amar.

Parece ser que el tiempo me ha cambiado. Soy frio y, en pocas ocasiones, caliente. Soy como una marea que sube y que baja, que a veces causa tranquilidad como también pánico. Pues así es el juego del amor, de la persona que no estaba en el mapa caes a sus píes. No importa la imperfección, solo importa el latido de un corazón, aquel que se acelera cuando estás al frente, y que en mi caso late cuando estoy al frente de vos.

Nerviosismo, timidez son parte de mi manera de reaccionar. Simplemente es parte del pack de presentación y es así como me presento hoy: con un ramo de flores tocaré tu ventana, las dejaré y me iré… pues no quiero que no me veas sonrojado y palteado.

viernes, 1 de octubre de 2010

Hormiga

He caído en un momento de depresión absoluta, no quiero moverme de mi cama, no quiero alimentarme, no quiero beber, ni ver a nadie. Quiero disecarme.  Esta depresión hace que todo sea oscuridad, que no haya luz en esta habitación y que se pierda la felicidad por completo.

El dolor que siento es indescriptible. No cabe duda que durará por lo menos unas cuantas semanas. No me preocupa. Puedo soportarlo como muchas cosas que he pasado por alto a lo largo de estos 20 calendarios. Estoy comenzando a caminar por ese túnel necro-borroso y sé que bien puedo salir airoso como puedo caer y esperar que alguien arrastre 58 kilogramos de huesos al final del túnel, ya sea con vida o sin vida.

Observo gente que pasa a mi costado pero no me miran, mas bien no tienen la capacidad de mover la cabeza, creo yo. Lo único que hacen es mirar de frente y caminar lentamente. Yo camino rápido, llevando un pequeño palo como un ciego. Mi yo interior me dice que el final será feliz pero aun lo dudo, pues no cabe duda que en mi interior hay una contradicción. ¿Será amor? ¿Será odio? ¿Será felicidad? ¿Será tristeza? No tengo la menor idea.

Pequeñas hormigas se suben a mi espalda. Las siento recorrer cada espacio de mi cuerpo. Entonces empiezo a acelerar más el paso hasta empezar a correr, pues necesito zafarme de ellas y no tengo otra idea que correr, ya que con el trote podrán caer. Pero no ocurre lo que yo pienso. Son persistentes, se pegan más a mi cuerpo de tal manera que empiezo a oler sangre. No soporto el dolor. Quiero acabar con ellas. Busco un charco en el cual poder revolcarme, pero me es imposible encontrarlo.

Grito todo lo que puedo pero parece ser como esos ataques que me dan al momento de dormir, donde puedo ver que ocurre a mi alrededor pero no me puedo mover, y, mucho menos, gritar. ¿Será posible encontrar alguien en este lugar que me pueda ayudar? o, ¿He perdido todo contacto con el exterior? Nadie sabe. Las hormigas ya se han apoderado de mi cuerpo. Ninguna se ha caído desde que comencé a trotar. Entonces entiendo que hasta que alguien no venga a rescatarme de esta agonía, estas no desaparecerán. Se mantendrán intactas hasta penetrar en mi piel, luego mis costillas y, por último, mi corazón.