sábado, 25 de septiembre de 2010

Lagarto

Mientras camino hacia el lugar donde debo de recoger mi credencial –seré miembro de mesa en las próximas elecciones- se me pasa por la cabeza muchas cosas. El amor, la angustia, el dolor, la felicidad, entre otras cosas más; pero nada es más fascinante que pensar en ti. Tan solo recordar tu rostro me hace sentir que el recorrido lo estoy haciendo al cielo y no a un centro de la ONPE.

Hace demasiado calor para abrigarse pero tengo frio. Supongo que la temperatura está entre 19 y 22 grados, pero aun así, para mí, hace frio. Necesito un abrigo o algo con que protegerme, pero no, no hay nada. Nada que pueda hacerme volver a la realidad. Mi mente se nubla, mi rostro se vuelve más pálido de lo que está y los movimientos de mi cuerpo son desastrosos y duros, hasta el momento en que ya no puedo caminar y decido caer en medio del camino. Es entonces el comienzo de una larga y dura pelea para llegar a terminar la carrera.

Mi ritmo cardiaco ha disminuido, simplemente, me estoy muriendo. Me encontraré por fin con la muerte, pienso yo. Pero justo en el momento en que mi alma sale de mi cuerpo aparece alguien de la cual me estoy empezando a enamorar y vuelvo a la normalidad. Despierto, logro levantarme de nuevo y llego a la sede de la ONPE a recoger mi credencial.

Luego de diez minutos salgo de ese lugar, camino una cuadra, doblo a la derecha y empiezo a cruzar la pista, entonces escucho una voz que me dice “¡ven!”, volteo y ya es tarde, un carro choca contra mi cuerpo y salgo disparado cinco metros. Ambulancias, paramédicos y chismosos se acercan a ver este cadáver. “Ya no tiene vida”, dice uno de los paramédicos. “Con el electroshock podemos hacerlo resucitar”, dice otro. “No vale la pena, denlo por fallecido”, dice el conductor del carro. “Hijos de puta, revívanme”, digo yo. Mi alma está fuera de mi cuerpo. Ya he muerto, no hay nada que hacer, a pesar de haber querido seguir vivo para demostrarle lo mucho que deseo estar con ella.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Será mejor…

Será mejor tomar un receso. Alejarse de todo lo que me ocurre cada día, a pesar de que son especiales los momentos vividos y, más aún, cuando te veo.

Será mejor planear un viaje, unas vacaciones celestiales, las cuales el descanso es perpetuo, asegurado por un ángel que es quién, al lado de San Pedro, te abrirá las puertas del cielo.

Será mejor acordarme que hasta ahora te quiero, que eres una en mil millones, que me haces sentir de otra manera, que me vuelves loco o, simplemente, que me has cautivado. Yo por ti, sería tu esclavo eterno.

Será mejor no decírtelo, guardar el secreto. Solo prefiero gritarlo en mi habitación donde sé que tú no te enterarás. Seré cuidadoso, evitaré caerme, y siempre trataré de proteger, aunque esté lejos tuyo.

Por eso será mejor que no sepas lo mucho que te amo.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Hambruna

Hay muchas cosas que ocurren por que deben de ocurrir como también hay amistades que merecen ser olvidadas para poder sobrevivir.

Existen amores platónicos que a pesar de tenerlos cerca parecen estar muy lejos. Es un problema muy común en mí. Sufro de timidez amorosa, de jaqueca descontrolada. Me regaño a mí mismo el ser así, y a veces siento que no soy yo, no soy Carlos, sino Steven.

Carlos es el personaje que vive en el cuerpo de un chico pero que a su vez comparte el lugar con Steven. Se puede decir que Carlos es de las características fuertes y Steven el de las débiles.

Pierdo las oportunidades de oro y aún así se me presentan, pero, lamentablemente, no las aprovecho.

Los días se hacen grises y luego amarillos. Las noches frías y a veces calientes. Como vez, todo esto puede cambiar, ya sea lo que antes he dicho y mis dos yo, pero mi a…, no. Solo puedo pronunciar que tengo Hambruna de amor.