jueves, 23 de abril de 2009
Arto
Estoy arto de tantas madrugadas arruinadoras de vida, no puedo concentrarme en otra cosa más que en las lecturas, aquellas que dejan todas las semanas y son con más de 50000 palabras, cada copia. A veces siento que a mi cabeza le dará un derrame cerebral, espero que no ocurra aún. Mi cuerpo se ve muy distinto al de enero, febrero y marzo del presente año, creo que he bajado cinco kilogramos. Pero si mi cuerpo pierde kilogramos ahora gana ojeras, que son oscuras y notables en la piel clara de mi cuerpo, es más, todos pensarán que me he agarrado a golpes con un parroquiano, loco y descontrolado. Mi cuerpo aún no siente lo que es sentir a alguien que esté a tu lado, sería bien llamarlo “querer”, pero mejor lo llamaría “Amar”, aquella palabra compuesta por cuatro letras y que tiene un significado infinito, por el cual uno expresa mucho con grandes y pequeños detalles, es una combinación de ver y joder a una persona con tu mirada y tu forma de ser para que al menos se dé cuenta que quieres algo con esa persona pero siempre están ahí los atropellos amorosos, justo en el momento en que uno no espera, justo en el cual uno dice: “Asu, por fin encontré a alguien ” y justo cuando acabas de decir esa frase, te cagaste, te sentenciaste a estar de nuevo solo porque estás saliendo de un lugar y ves a aquella persona saliendo de la mano de su enamorado. Que mal, carajo, que mal; y ahora ¿Donde encuentras consuelo? ¿En qué te refugias? ¿Te desquitas con alguien o no? En si es muy difícil que puede ocurrir, un ejemplo, yo opto por fumar y escuchar música a alto volumen, hasta cierto punto de que nadie me pueda escuchar y yo a ellos. Suena feo, pero es cierto.
jueves, 16 de abril de 2009
good times
Durante aquel recorrido de mi casa a la universidad me puse a meditar. Creo que me encontraba por la mitad del camino que por mi mente pasó esta frase que realmente me aturdió.
"Te esperaré hasta que mi sombra desaparezca."
"Te esperaré hasta que mi sombra desaparezca."
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