domingo, 28 de agosto de 2011

Dardo (Parte 6)

“Ok”, dije. Mi alcoba era pequeña pero acogedora, aunque en ese momento estaba desordenada.

Me paré en el centro de la habitación y miré a mi alrededor para ver que podía cambiar de posición o acomodar, pero fue en vano. Me senté y  quedé dormido en el suelo. Estaba muy cansado para ordenar, es más, me prometí no ordenar mi cuarto hasta que cumpla 3 meses viviendo en ella.

Mientras dormía comencé a soñar con Flora. Ella en un caballo blanco y yo en un camello. Ella contenta me  invitaba a seguirla. Yo la seguía pero de un momento a otro me caí en un precipicio, aunque ella sí lo cruzó –y sin dificultad alguna-. Justo en plena caída me desperté y vi a mi alrededor y la radio emitía una canción de The Beatles.

Luego de 15 minutos de seguir echado en el suelo me paré, me desnudé y fui a darme un baño. Llegué a la ducha, me puse en frente de la fregadera como quien retando a otra persona a pelear, tomé la llave, la giré y salió el agua. Caía el agua sobre mí y yo no hacía movimiento alguno hasta que escuché el toc toc que le daban a la puerta. “¿Quién es?”, dije. Entonces escuché pasos que se acercaban a la ducha. Me asusté al comienzo, porque pensé que se trataba de algún ladrón. Los pasos incrementaban su sonido, entonces hizo a un lado la cortina de la tina y se me vino encima. Era ella, era Flora… Aquella muchachita de cabello corto, rizado, de tez blanca y ojos pardos se me lanzaba como una fiera a mí y yo, un tímido joven con ideas diferentes a las de ella, la abrazaba y besaba con desenfreno.

Salimos de la ducha mientras yo la desnudaba, la eché a mi cama y la trate como una reina.