sábado, 30 de mayo de 2009

pimes

¿Estará bien lo que hago?  Yo mismo me pregunto, espero que este jugando bien las fichas y continuando este juego que es mi futuro como animal racional. Todos los días son los mejores como también los peores, a veces como que resalta la armonía en mi vida pero en otras ocasiones resaltan lo malo que hay en mí y siempre la cago porque soy así.

Han pasado varias cosas en estos días, cosas que giran mi vida como  un trompo pero que no se mueve a ningún lado, cosas por aquí, cosas por acá que hacen que no tome la decisión absoluta, aquella que  me haga cambiar de rumbos y me haga respirar Buenos Aires.  Esto es como caminar en un cuarto y no salir del laberinto que estaba dentro de la pirámide pero no una pirámide de Egipto, sino una pirámide de naipes que suena mejor y le da sentido a las líneas que aún sigo escribiendo en el ordenador. Cerca de mil cosas por día suceden en mi vida, cosas que ocurren por ocurrir o tal vez el destino ya los tiene preparado para cada uno, aquellas cosas que pasan como el desastroso jalado de estadística por el cual necesito salir de aquel hueco que se me hace difícil salir o como aquella promesa idiota que hice a una persona que pensándolo bien me lleva a otro nivel de idiotez humana o tal vez aquellas amanecidas aburridas y melancólicas donde los fantasmas hacen compañía con su taza de café y un puño en mano que no los puedo observar pero siento su presencia.

Ya pasaron los exámenes, vuelvo a sonreír tipo color rosa aunque mis labios sean color rojo, empieza la juerga, se viene el 29 de junio, se viene una serie de cosas con gran magnitud que hacen que uno gire como un girasol…

sábado, 9 de mayo de 2009

Estoy condenado a escribir sonseras, estupideces y melancolias. Todo lo que gira a mi alrededor se desequilibra, todo se cae precipitadamente como que de un momento a otro cambio de humor hasta algunas veces creo que me vuelvo loco. En estos días creo que la locura ha copado todo mi cerebro, hay arto por estudiar, leer -ese puede ser el problema, maybe- y no dejar de madrugar. Creo que ahora no pienso en diversión, más bien en futuro y progreso. Aveces quisiera desaparecer de todo este mundo lleno de letras y ser libre y gritar a los cuatro vientos que por fin me libere de aquella prisión llamada UPC, aquella que torturandome me vuelve esclavo de las lecturas que de niño detesté, pero con el saborsito de que los maestros que enseñan son un cague de risa. Es lo bueno de la vida universitaria, donde conviven la tortura y la alegría, donde van juntas de la mano. 

Mi vida privada ha cambiado demasiado desde que la pública amenaza colapsar, pues he dejado de vivir para la privacidad y dejar las puertas abiertas para la pública. Las cosas van bien por el momento, no me quejo aún de nada, se que todo llega a su debido momento y no hay apuro alguno. Aunque la ansiedad apaga mi ser cada día hasta debilitarlo por completo y que este deje de funcionar. Creo que aquellos días donde es diversión se alejan, no regresan ni regresarán por que mi cuerpo ahora tiene que pasar por una mega tortura llamada universidad.