martes, 20 de octubre de 2009

¿Porqué lo escribí?

Los días pasan y aún me mantengo recostado en esta cama que sujeta a estos 50 kilogramos de carne y hueso. Últimamente, lo único que hago es tratar de no pensar en la maldita universidad que cada ciclo me condena a leer una serie de lecturas donde supuestamente me divertiré sanamente pero que me convierte en un esclavo de ellas; por otra parte me gusta jugar con fuego y con desafíos pero he encontrado uno que es el más difícil y que me tengo que mimetizar a esta bendita cosa y no vencer esa barrera que me obliga a alejarme cada día más y más. Bueno, algunos días o horas siento que he caído y que no me puedo levantar pero derrepente algo ocurre y surjo como el ave fénix que de sus cenizas vuelve a volar entre las tinieblas y la oscuridad que tapa aquel océano inmenso que hay por recorrer y descubrir. Siempre debe de haber una buena noticia que me levanta el ánimo de seguir adelante, detrás de esa meta como lo hace un perro detrás de un hueso...


Pues, aún no me convence la historia que estoy escribiendo y he decidido hacer un stop y empezar otra...