He caído en un momento de depresión absoluta, no quiero moverme de mi cama, no quiero alimentarme, no quiero beber, ni ver a nadie. Quiero disecarme. Esta depresión hace que todo sea oscuridad, que no haya luz en esta habitación y que se pierda la felicidad por completo.
El dolor que siento es indescriptible. No cabe duda que durará por lo menos unas cuantas semanas. No me preocupa. Puedo soportarlo como muchas cosas que he pasado por alto a lo largo de estos 20 calendarios. Estoy comenzando a caminar por ese túnel necro-borroso y sé que bien puedo salir airoso como puedo caer y esperar que alguien arrastre 58 kilogramos de huesos al final del túnel, ya sea con vida o sin vida.
Observo gente que pasa a mi costado pero no me miran, mas bien no tienen la capacidad de mover la cabeza, creo yo. Lo único que hacen es mirar de frente y caminar lentamente. Yo camino rápido, llevando un pequeño palo como un ciego. Mi yo interior me dice que el final será feliz pero aun lo dudo, pues no cabe duda que en mi interior hay una contradicción. ¿Será amor? ¿Será odio? ¿Será felicidad? ¿Será tristeza? No tengo la menor idea.
Pequeñas hormigas se suben a mi espalda. Las siento recorrer cada espacio de mi cuerpo. Entonces empiezo a acelerar más el paso hasta empezar a correr, pues necesito zafarme de ellas y no tengo otra idea que correr, ya que con el trote podrán caer. Pero no ocurre lo que yo pienso. Son persistentes, se pegan más a mi cuerpo de tal manera que empiezo a oler sangre. No soporto el dolor. Quiero acabar con ellas. Busco un charco en el cual poder revolcarme, pero me es imposible encontrarlo.
Grito todo lo que puedo pero parece ser como esos ataques que me dan al momento de dormir, donde puedo ver que ocurre a mi alrededor pero no me puedo mover, y, mucho menos, gritar. ¿Será posible encontrar alguien en este lugar que me pueda ayudar? o, ¿He perdido todo contacto con el exterior? Nadie sabe. Las hormigas ya se han apoderado de mi cuerpo. Ninguna se ha caído desde que comencé a trotar. Entonces entiendo que hasta que alguien no venga a rescatarme de esta agonía, estas no desaparecerán. Se mantendrán intactas hasta penetrar en mi piel, luego mis costillas y, por último, mi corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario