miércoles, 23 de diciembre de 2009

Cosas que suelen pasar en una víspera de navidad...

Al llegar la madrugada, el sueño empezó a vencerme, aunque luchara contra él sentía que mi cuerpo perdía cada vez fuerzas para mantenerme en pie de esta guerra adversa; la noticia de que mi vecina, desde que me mudé a Chaclacayo había fallecido a la edad de la que no tengo idea, pero supongo que pasaba los noventa. Esta noticia había marcado el día desde el momento en que mi madre me lo comentó, pues no tenía la mínima idea de que la señora, a la que todos los días observaba al irme al colegio o llegar de la calle había partido y nunca más la volvería a ver, pero también que aquella mujer querría despedirse de mí de esta manera.

Era cerca de las 2:30am, mi habitación estaba en un silencio absoluto, tan absoluto que mi respiro se podía oír fuerte o más bien el volumen en 10 del ordenador era como un estruendo; la luz había perdido la batalla, ya que el 90% de la habitación estaba oscura y solo lo que alumbraba era la pantalla de la laptop. Yo me encontraba como siempre jugando Fifa 09, con el facebook y Messenger abierto y con vaso con agua para ir contra aquella pesadez de estar olvidándome de tomar agua diariamente. Entonces mi cuerpo empezó aquella batalla entre la pereza y las ganas de mantenerme despierto donde el primer síntoma era el bostezo y luego sentir que mis ojos se cerraban y tenían flojera de abrirse nuevamente hasta que llegó el momento en que sin despedirme de nadie cerré el ordenador, me levanté y coloqué en el escritorio el computador y empecé a sacarme los trapos que siempre llevo puesto y me quedé en bóxer, a lo que últimamente llamo pijama, ya que en las noches hace demasiado calor para estar durmiendo con una pijama clásica.

Me lancé a la cama como una pluma que cae al suelo desde una gran altura y opté por taparme con una sábana y mis ojos se cerraron hasta que llegue el sol y malogre el sueño con sus rayos por la ventana que se encuentra al frente de mi lecho. Es entonces que en mi mente empecé a rezar y agradecer todo lo que me ocurrió en el día, lo malo y lo bueno que sucede y derrepente empecé a sentir que algo jalaba la sábana, primero pensé que era que la sábana estaba apretada con algo pero no, alguien la jalaba al ritmo de mi respiración, además de sentir una presencia en mi habitación. Mi cuerpo empezó a sentir las fases en el que el cuerpo pasa al sentir una sensación de la presencia de algo paranormal, pero yo trataba de que no ocurra, que mi cuerpo no cambie de semblante y poder vencer a estas sensaciones y hacer pensar a mi cuerpo que no pasará nada. Minutos después logré que mi cuerpo entendiera que si existen pero que no van a hacer daño porque sé quien está aquí. La puerta sonó una vez y no conteste hasta que abrí los ojos y levante lentamente la cabeza y pude ver una sombra la cual pasó a gran apuro, no me sorprendí y entendí que era la vecina que se despedía de mí, que al no verme por más de tres meses ahora si podía salir de su casa y en espíritu despedirse. Lo único que pude hacer fue persignarme y agradecer que el señor la recogiera, aunque suene de lo peor pero la senectud no tiene periodo de años, empieza a los 55 hasta llegar a la muerte que puede durar mucho y ser muy cruel aún. Aunque me apena que fue antes de un 24 de diciembre, un 24 de diciembre cuya navidad tendrá olor a tristeza.

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