Este no es el día, un viernes 13 nunca será el mejor. La lluvia, el aire gélido y violento, el cielo oscuro y apagado, como si nunca salió el sol, las aves que no cantan ni pasan por el techo de mi casa, las hojas llenas de agua, que al pararme al frente del árbol no hace más que jugar carnavales conmigo. Son las doce del día y recién me levanto, estas vacaciones me han vuelto más vago de lo que solía ser, pues más tarde tengo que volver a Lince, donde me espera mi tía con su deliciosa comida, con mi tío y sus dos hijos, espero que no sea un día melancólico como parece ser.
Me levanto de mi cama, veo a la ventana y aún sigue lloviendo, el cielo acompaña mi dolor, creo yo. Dejo a un lado aquellos sueños que tuve la noche anterior, sueños en el que mi vida corría peligro, sueños con mujeres, sueños con muertos, con gente que llegué a conocer, más no poder charlar una vez. No me agrada este día, suele ser muy melancólico, es mejor ir a ducharme, refrescarme con el agua fría y luego cambiarme, tomar un carro, que me llevará a mi destino. Pienso en aquella rutina tan abrumadora que me toma 15 minutos, es entonces que me levanto de la cama, me veo al espejo y siento que me he enflaquecido un poco más (supongo que estaré en 52 kilogramos) lo que no me lleva a preocuparme, ya que mi peso normal suele estar por ahí; también observo que mi cabello ha aumentado su volumen y peor aún que recién me he levantado se asemeja a un afro-lacio, es entonces que me digo: aún no es hora de cortármelo, pero realmente me jode un poco, pero no me quejo. Paso del espejo a la ducha, frente a ella empiezo a quitarme la pijama que llevo hasta estar completamente desnudo, pero no me gusta, porque veo mis huesos que me hacen soltar una carcajada, al terminar de desvestirme me sumerjo a un refrescante baño (no lo disfruto al máximo porque me encuentro enfermo). Es así que termino de bañarme y paso a secarme y después elegir las prendas que me pondré y juntamente colocar las demás trajes en un maletín para llevarlos a mi destino, entonces acabo todo ese esfuerzo que tengo que realizar, salgo de mi hogar y me dirijo a la carretera a tomar un carro.
Subo al vehículo, está lleno, entonces debo de ir parado, es contranatura, me digo a mi mismo y reniego, entonces mientras que me encuentro parado empiezo a tener sueño, sueño de un vagabundo, es entonces que un señor, de 40 años aproximado me da asiento, le agradezco el buen gesto que tuvo hacia mí y paso a sentarme, enciendo el reproductor musical (mp4) y me dirijo relajado a mi destino. El viaje a la casa de mi tía me agobia, no puedo hacer nada para llegar mucho más rápido a aquel lugar que tanto demoro en llegar, el chofer no hace más que correr y poner cumbia para que según él las personas tengan un relajado viaje; en cambio, yo pienso en cuál será mi siguiente historia, pienso primero en un tema central pero no estoy seguro si escribirlo o no, se que estaré así durante todo el trayecto. Luego de 2 horas puedo bajar de la combi y dirigirme a la casa de mi tía, donde me espera más un cuarto adornado de varias cosas que me hacen recodar un poco a mi lejana infancia, que sé que nunca más volverá, porque se fugo tan rápido como la velocidad de la luz. Llego a la casa de mi tía, ella toda contenta me recibe, es una persona muy amable, nunca me trató mal, no puedo quejarme, pero la casa es fría, tan fría como suelo tratar ser yo para poder sentirme fuerte y no demostrar debilidad ante los demás, son las 5 de la tarde, supongo que dentro de una hora tendré que cenar, entonces voy a mi habitación, enciendo el ordenador, busco música, hago que se empiece a reproducir y me tiro contra mi cama y digo: que día de puta madre que tengo, que día. No aguanto el cansancio y mi tía toda amable me lleva mi cena a mi habitación, le agradezco y se pone a charlar conmigo un buen rato acerca de cómo me va, como me está yendo en la universidad, si jale un curso o jale todos, yo le contesto de buena y elegante manera que puedo hacerme pasar como un ángel, que ni yo mismo me imagino ser, ni serlo algún día. Pasado tres horas de dialogo mutuo, de consejos de una persona adulta a un adolecente que se pierde en una mente bizarra. Entonces siento que tengo que ducharme para luego ir a dormir. Hago todos esos deberes y cuando me encuentro en mi cama digo: Mañana no tengo planes entonces tendré que pensar en algún plan.
..................................................................................................................................................................
Aviso parroquial: El post colgado tiene una continuacion que será publicada dentro de unas horas, hasta que el zángano del autor logre terminar la segunda parte que promete hacer reir a sus lectores. Se espera que este futuro vago literato sea puteado por no colgar y aun no culminar con la segunda parte de su aventura de fin de semana; aparte ha sufrido un golpe en la canilla lo cual lo lleva a demorarse más, pero aún así ya acudirá donde un galeno para que este le de el check respectivo para que aún siga caminando y sonseando por la calle. A pesar de que haragán de Carlos Alvarez no suele seguir tan a pie las recomendaciones de sus amigos para que deje de escribir todos los poemas que tiene en su ordenador está pensando en hacer un libro, ya que a su corta edad literaria algunos escritores no se sentirían en confianza de novelar. Aparte de todo esto, el pequeño literato está tratando de corregir su caligrafía, porque piensa que tanto es la escritura en el ordenador que es pésimo en escribir en un papel como algunos le piden o le proponen que lo haga. Fraternalmente Juanjo Ladines. Lima, 19 de febrero de 2009]

No hay comentarios:
Publicar un comentario