sábado, 22 de noviembre de 2008

Bad day...

Entonces cogí mi laptop y empecé a escribir…


Todo empezó aquella tarde en el que supuestamente pensaba pedirle una oportunidad, que desde luego no se pudo dar, ya que mi instinto masculino junto a mi temor de ser rechazado me llevó por el camino equivocado. Esa misma tarde salí de mi casa a comprar una rosa roja. Todo con la intención que cada día subo un peldaño más para llegar a ella. Durante el recorrido en busca de una rosa roja para mi chica, que tiene los ojos chinos y la boquita de chocolate, pensaba en que podía hacer o que podía decirle –estaba asustado y dudoso en aventarme- justo en ese momento cogí el móvil con intención de marcarle y colgarle –empecé con la payasada- pasaron como 10 veces que hacia la misma cosa, ya sea llamándola a su teléfono móvil o a su casa, pero todo con son de broma no con mal intención; en fin, ella contestaba pero yo colgaba con frecuencia. No me percataba en que esa broma de mal gusto desencadenaría una represalia o venganza contra mí.


Al llegar a la florería, una señora me recibió de manera amable y dulce, como si fuera su nieto o hijo, lo que en mí me dio una rápida confianza y contarle lo que buscaba y para que ocasión, ella me comento que ya que primero le di una rosa de parque, luego una margarita, ahora, ya que no tenía rosas rojas, le llevara un clavel, que también se iba a ver muy lindo de mi parte. Le hice caso a la señora y compre el clavel.


No llegué a comprar la rosa roja, pero si un clavel para dársela, pensando que la broma de mal gusto no había caído tan mal como pensaba hasta que la llamé, tenía el móvil apagado, lo cual me hizo pensar que mi broma había desencadenado una amargura. Si no contesta por el celular contestará por su teléfono de casa, me dije. La llamé a su casa, por suerte, contesto ella, me dijo que no la molestara –con voz positiva-. Trate de pensar en positivo, que todo había sido una broma la cual no había molestado ni a ella, ni a mí. Hasta que decidí caminar con mi clavel rojo hasta el pasaje donde ella vive. La enamorada de mi mejor amigo tocó el intercomunicador y me escondí junto con mi él. Ella contesto y salió a su puerta para darse la sorpresa que la enamorada de mi amigo la venia a visitar después de tiempo. Entonces mi amigo salió de su escondite y la saludó, luego la enamorada de mi amigo hizo un comentario en el cual interfería a 3 personas que la venían a visitar, lo que me llevó a salir del lugar en el que mantenía escondido, en el escondite perfecto con mi clavel rojo.


Ella al verme intentó cerrar su puerta, pero me interpuse entre la puerta y el marco de esta, procurando e evitando que no se cerrara. Saque mí clavel rojo para calmar las aguas turbias o marea alta que se estaba dando en ese momento, pero en mal hora, la había cagado. Mi broma de mal gusto me había causado una mal jugada, me comento que su señora madre estaba viendo lo que estaba pasando y que se iba a enojar, lo que me intimidó y me tuve que ir. Ella se despidió, cerró la puerta y yo me que dolido pero por una parte avergonzado de lo que mis amigos habían sido testigos de ese show que no se lo deseo a nadie, una cerrada de puerta al aire libre.
Por último, como no recibió el clavel decidí plantarlo en su jardín que da a la calle, ya que si salía de su hogar tal vez iba a ver el clavel enclavado en su jardín. Me despedí y agradecí a mi audiencia, a mi amigo y su enamorada, y me di paso adelante a con la intención de irme a mi casa para despejar el mal rato.


En el transcurso del camino a mi casa pensaba en lo ocurrido y darme fuerzas para aprobar el curso de lengua. Hasta que llegué a mi parada, mi casa, entre a mi habitación, llamé a mamá para contarle lo sucedido, a lo que ella me dijo que era un idiota al hacer eso. En fin, termine de hablar con mi madre, me tiré a mi cama, pero no podía dormir, así que cogí el ordenador y empecé a escribir.


Pero en si, ella tenía la razón.

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