jueves, 16 de octubre de 2008

Mi vicio...

Saco una mentita más del empaque del que compré, la balanceo cuidadosamente a mi mano para que luego entre en mi boca y aliviarme los labios, que hace dos días que no tocan los tuyos, mi musa inspiradora. El celular suena sin parar, se que eres tu, pero no puedo devolverte la llamada, no tengo una moneda para llamarte. Me aturde no llamarte, me siento jodido al no poder escuchar tus palabras que cada vez pronuncias fortalecen mi amor hacia ti, lo cual me vuelve loco (más de lo que estoy). Cuento cada minucioso minuto que pasa, pero es ilógico contarlos, porque los vivo más lento, a los minutos que me refiero son a los que se convierten a horas, en las que te volveré a ver en la puerta de tu casa como siempre, cada noche en la que te dedico una de mis prosas.

Me he vuelto cautivador, me he bajado de esa nube individualista que tenia de mi vida, tu me hiciste cambiar, ahora me siento como todos, que algo ya no me falta, simplemente, algo que al despertar cada día se vuelve una sonrisa que poco a poco se transforma en una rutina matutina.


La puta madre!!! YA NO AGUANTO MÁS!!! QUIERO VERTE!!! No puedo, estoy encerrado en la universidad, cuyo perímetro no me permite escapar. Mi corazón late a mil, esperando verte a ti, de besarte y acariciarte; no he dicho que te has vuelto mi vicio??? Un vicio del cual no me puedo despojar, un vicio al cual nadie ni nunca aniquilarán.

Al frente de starbucks, en el cuarto piso del pabellón I, tomando el sol, escribo de forma deseosa, tu eres mi inspiración, hermosa. Pienso en ti y en nadie más, que aunque nuestros horarios universitarios nos separen, nuestro amor permanece incontrolable.

Tomo otra mentita, como una pastilla, y me viene a la mente tu linda boquita, de aquellos labios carnosos que se apoderan de los mios en cada beso apasionado que nos damos, y miro al sol, es esplendoroso, radiante, y siento que tu estas ahí, porque eres mi estrella radiante...

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